Una prefiguración de la hiperrealidad

Dolce vita. Jean François Rauzier, 2014

Vivimos en un mundo en el que parece que la realidad palpable ha pasado a tener una importancia menor que la bidimensionalidad de las pantallas. Aspiramos cada vez más a hacer una inmersión permanente en ese universo que se nos aparece en los televisores, ordenadores tabletas, teléfonos móviles y toda suerte de artilugios gráficos que nos rodean.

Ese ensueño de la mente se construye desde el esfuerzo de algunos artistas que nos presentan otros mundos sorprendentes que prefiguran de alguna manera el porvenir en una suerte de ciencia ficción visual. Es lo que ocurre con el fotógrafo francés Jean François Rauzier.

Etats Generaux. Jean François Rauzier, 2014

En los últimos años, Rauzier ha explorado con intensidad el concepto de hiperrealidad en su trabajo. Combinando cientos y miles de fotos nos sumerge en mundos diversos que nos recuerdan algunas narraciones de ese género novelístico que es la ciencia ficción.

Sus hiperfotos de enorme tamaño son impresiones visuales que superan por centenares y miles de veces la resolución que ofrece la fotografía digital que hoy utilizamos cotidianamente a través de nuestras pantallas. Algunas imágenes suyas alcanzan los ciento setenta millones de pixels (o puntos de color) para mostrarnos una realidad aumentada hasta el mínimo detalle. En su colección de impresiones murales sobre bibliotecas podemos acercarnos hasta poder leer el título de cada libro.

En otras series nos presenta prefiguraciones de un futuro devastado por los excesos de la tecnología en la que la naturaleza ha recuperado su hegemonía planetaria. Como en la obra titulada Orígenes en la que la ciudad al amanecer se ve totalmente amenazada por el crecimiento expansivo de la selva. O en Conecting people, en la que una manada de gorilas escudriñan al parecer una planicie recubierta de teléfonos móviles a la búsqueda de comida.

Para el fotógrafo habitamos un mundo que ha sucumbido finalmente a la urbanización y todo ha sido cubierto de edificios como nos muestra en su imagen de Versalles de 2014. Y al que vuelven los animales para reclamar el territorio que le hemos arrebatado como ocurre en esa concentración de pingüinos ante la Fontana di Trevi del gran escultor italiano Bernini.

Conecting people.  Jean François Rauzier, 2014

Versailles. Jean François Rauzier, 2014

Rauzier nos presenta una imagen distorsionada de la realidad a través de su viaje por el mundo. Es su perspectiva personal e intransferible que reconstruye constantemente. Desde este esfuerzo nos presenta un universo otro que no nos deja impasibles y nos sorprende por su minuciosidad y precisión. Desde 2002, su obra ha sido presentada en numerosos museos y ciudades diversas, Paris, Moscú, Los Ángeles, etc. Es el suyo un constante viaje a los lugares para extraer otras esencias desconocidas que nos fascinan. El nomadismo de un nuevo tipo de ciudadano que transita en el anonimato por el planeta.

Desde esta perspectiva en transición, la ciudadanía habrá que entenderla en el futuro como una suerte de esquizofrenia:, viajamos por las redes y nos manifestamos con nuestra nueva identidad digital en un nuevo mundo en constante evolución y expansión. Mientras, y al mismo tiempo, habitamos y visitamos un espacio físico constantemente cambiante, como así lo ha sido desde siempre. Puede ser que ya seamos viajeros sociales, pero hay que definir ese cambio producido en nuestros papeles como integrantes en una colectividad, como el de ciudadanos que habitamos un espacio concreto como refugio y residencia, mientras recorremos un mundo esencialmente virtualizado.

Eso nos puede llevar a una serie de demandas diversas situadas en dos ámbitos diferentes: uno espacial (real) y otro plano (virtual). Nuestro cuerpo físico habita desde siempre el espacio perceptible. Y reclama ahí que podamos tener un lugar para descansar, relacionarnos de una manera tangible y exigir unos servicios para sobrevivir y reproducirnos. La ciudad física debe responder a esta demanda de una manera eficiente y requiere de esa política convencional a la que acostumbramos. Es algo que conocemos, estudiamos y a lo que intentamos dar respuesta los que nos dedicamos al urbanismo.
Biblioteque ideal. Jean François Rauzier, 2014

Jardins suspendus.  Jean François Rauzier, 2014

Sin embargo, una segunda capa ha surgido de repente. Un territorio que nos sobrevuela y que plantea nuevos retos y experiencias que poco tienen que ver con lo material y, si más, con lo intelectual. Ahí hay todo un mundo que está generando un cambio económico trascendental. Mientras la economía de este nuevo universo paralelo está en plena ebullición -y se están haciendo grandes fortunas en este entorno superpuesto a lo real- la política de lo virtual está todavía por construir. Y, debido a ello, es también un universo de grandes oportunidades y amenazas.

Mientras tanto, algunos flaneurs recorren el mundo físico intentando entender cómo se están reacomodando los lugares a este cambio sutil y bastante imperceptible en lo físico. Sin embargo, creo que lo decisivo está en ese territorio inasible en construcción que observamos cada día en las pantallas de nuestros aparatos. de alguna manera inconsciente, lo físico se está abandonando a su suerte; y los organismos biológicos a los que hemos sometido a nuestro dictado volverán a crecer y proliferar de una manera creciente, a sus anchas y salvajemente.
Sky Lounge Helicos.  Jean François Rauzier, 2014

Mais informações:
Hyperphoto. Página oficial de Jean Francois Rauzier
Jean François Rauzier. Exposición en la galería Waterhouse&Dodd. Nueva York Noviembre de 2014
Origines.  Jean François Rauzier, 2014

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