La imagen del mundo

160522_Snohetta_AlexandriaLibrary_Ext01Exterior de la Biblioteca “Alexandrina”. Snøhetta Architects. Alejandría 2001

La historia y sus hechos influye de una manera sutil en la forma de los edificios. Como ocurre con el gran disco que conforma la cubierta de la nueva biblioteca de la ciudad de Alejandría en Egipto. Construida en 2001 es un proyecto realizado a partir del concepto del equipo noruego Snøhetta. Ese inmenso disco  que define su cubierta tiene un carácter metafórico, es una referencia indirecta a la forma en que se concibió la representación cartográfica del mundo tal y como lo imaginaron en la antigüedad.


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Tablilla de la “Imago Mundi” de Babilonia. La más antigua representación conocida del mundo. Siglo VII a.C.

Durante gran parte de la historia, el mundo habitado se describió solo con palabras. Eran historias contadas sobre lugares remotos visitados por aquellos que se arriesgaban a viajar a los confines para verlos con sus propios ojos. Y sobre esos relatos trasladados a textos escritos por historiadores y geógrafos -como Herodoto y Ptolomeo- algunos se atrevieron a hacer interpretaciones gráficas para explicar cómo era la forma de ese extraño lugar en el que habitamos. Esos esbozos acabarían siendo esas imágenes del mundo que hoy conocemos como mapas y que representan una porción del territorio sobre una superficie generalmente plana.

Los mapas han sido desde siempre una aproximación, una interpretación dibujada del espacio geográfico. Son una especie de guía que nos presenta el mundo conocido de una manera sintética y, a la vez, prolija. Leyendo los estimulantes relatos de los viajeros que ha habido durante los largos tiempos de la historia, ha sido posible imaginar los lugares descritos, interpretar los elementos geográficos, mares, ríos y montañas. Y también deducir las distancias y posiciones de unos y otros. Y así, de alguna manera, representar a sus curiosos y fantásticos habitantes, árboles y bosques singulares, junto a grotescos animales inventados.

Como así hicieron muchos que nos han precedido de acuerdo a algunos relatos primitivos históricamente conocidos. A partir de aquellos sencillos gráficos -casi pictogramas- hemos evolucionado durante miles de años hasta contar ya con la cartografía de astros y planetas que nos circundan.

La más antigua representación del mundo conocido que se ha identificado se refiere a una pieza realizada en Babilonia y datada entre el siglo VII y VI antes de Cristo. Es un grabado ejecutado sobre los restos de una tablilla de barro cocido proveniente del área de Irak. Representa como un rectángulo a la ciudad principal del imperio junto al Éufrates. A ese centro lo rodean varios círculos que referencian la posición de otros enclaves urbanos subsidiarios. En su conjunto, la masa de tierra se define como un círculo que está abrazado por un anillo que representa el agua oceánica. Y, finalmente, en su parte más externa se sitúan algunos triángulos a modo de islas exteriores remotas. Algunos animales se hallan situados de tal manera que pueden considerarse una referencia a la estrellas como sistema de orientación. Es un fragmento que invita a la imaginación e inspira las más dispares interpretaciones.

160409_Anaximandro_ImagoMundiInterpretación del “Perimetrón” o Medida del Horizonte de Anaximandro. Uno de los primeros mapas conocidos de la historia de la cartografía que hace una descripción visual de las partes que componen la Tierra

Aquellas imágenes de un pasado muy arcaico con un ápice de fantasía nos legaron lo que, al parecer, luego descubrieron personajes como los griegos Anaximandro y Eratóstenes. Aprendices de geógrafos que sentados al borde de una gran mesa y provistos de reglas, compases, tintas y carboncillo, tratarían durante las largas horas diurnas de ver sobre pergaminos y pieles curtidas, una representación visual, lógica y coherente del mundo descrito con palabras.

La retícula de la ciudad de Mileto en Asia Menor representa para muchos el origen del urbanismo racional y ordenado. Y ello es así desde que Aristóteles nombrara a Hippodamus en su “Política“. El gran filósofo lo señalaría como el urbanista responsable de aquel trazado regular que definió la reconstrucción de la ciudad. Sin embargo hoy sabemos que existen restos de ciudades anteriores que demuestran que el uso sistemático de la cuadricula ya se utilizaba en colonizaciones y fundaciones desde mucho tiempo atrás. Como evidencian las ruinas de Zernaki Tepe, realizada junto al lago Van de Anatolia, en el siglo VIII antes de Cristo.

Lo relevante de Mileto es que allí se produjo una revolución del conocimiento hacia el siglo VI antes de nuestra era. Desde entonces, se expandió entre los griegos el uso de la matemática y la geometría como instrumentos para establecer el trazado de sus ciudades de colonización sobre la base de un plano ordenado. Ese mismo uso de instrumentos geométricos inspiraría a aquellos primeros geógrafos conocidos para intentar una descripción del mundo sobre la base de interpretar sus límites y elementos constitutivos.

160522_Scrolls Alexandros

Imagen descriptiva del tipo de espacio de almacenaje de manuscritos que posiblemente existió en la grna biblioteca de Alejandría

Anaximandro, nacido en ese tiempo también en Mileto, trató de imaginar esa forma -o Imago Mundi- como la denominarían los latinos- para su tratado titulado “Sobre la Naturaleza“. Era un mapa primitivo -hoy desaparecido- que mostraba la forma del mundo como un disco plano de tierra, que se aproximaba a un gran círculo y rodeado totalmente de inmensos y procelosos océanos. Esa isla universal estaba dividida interiormente en varias partes por una especie de conjunto de mares interiores (evidentemente, el principal era aquel que hoy conocemos como Mediterráneo). Y así dibujó Anaximandro el mundo conformado por tres principales masas de tierra Europa y Asia en una continuidad que englobaba las aguas del Egeo y el Ponto Euxino (o Mar Negro), así como el gran lago del Caspio. En las interpretaciones contemporáneas que se han hecho de ese mapa, África se sitúa en continuidad al sur unida con Arabia ya en Asia por un pequeño istmo. En ese espacio terráqueo conocido Anáximandro relacionaba nominalmente numerosos accidentes geográficos, ríos, lagos y montañas. El mundo así descrito estaba habitado por diversas civilizaciones y grupos humanos con nombres que resuenan a través de la historia, como los Garamantes que habitaban el norte de África. También se punteaban numerosas ciudades conocidas en ese espacio que algunos habrían recorrido a pie. Urbes colocadas sobre todo a lo largo de la ribera del gran mar interior.

Una copia del trabajo de Anaximandro existía en la famosa biblioteca de Alejandría. Esa institución era la mayor acumulación de la sabiduría que hubo en el mundo antiguo. Un lugar en el que sus responsables aspiraban a poseer y conservar ordenadamente una copia de todos los manuscritos conocidos en aquella remota época. Hoy no existe una biblioteca lejanamente similar en la acumulación de tanta información útil. Ni siquiera Internet es equiparable que solo recopila retazos del inmenso conocimiento acopiado hoy por la humanidad.

160409_Eratóstenes_MapaMundiRepresentación de la “Geographia” de Eratóstenes realizada por E. H. Bunbury en 1883 (según Wikipedia)

En ese edificio construido en 323 a.C. -y legado por el gran Alejandro Magno formando parte de la ciudad que lleva su nombre y por él fundada- se encontraban numerosos expertos y se discutía con ambición científica sobre aquellos conocimientos atesorados en las distintas especialidades. A medida que se fueron guardando más y más textos y descripciones allí, se hacía posible realizar mapas sobre el mundo conocido con mayor precisión y ambición descriptiva. Y eso es lo que hizo Eratóstenes de Cirene. Hacia finales del siglo III a.C., ese erudito se convirtió en el tercer gran bibliotecario de aquel centro de sabiduría y comenzó a redactar su gran obra personal, un tratado en tres volúmenes titulado precisamente “Geographia“.

Eratóstenes trataba de poner orden y coordinar el conocimiento acumulado sobre el mundo. Para ello, hizo una investigación extensiva sobre todas las descripciones escritas de lugares y acopiadas en la biblioteca Todo ese esfuerzo analítico desembocaría en una nueva representación de la “Oikumenè” -o conjunto de todos los territorios conocidos-, un trabajo de investigación que serviría para componer el tercer volumen de su trabajo. La representación que hace de ese mapa en el siglo XIX el historiador E.H. Bunbury recuerda al cráneo de un gran animal prehistórico con sus fauces abrazando al Mediterráneo. Asia se alarga y aparece partida por una gran cordillera de montañas que se despliega de Este a Oeste recorriendo toda ese continente a modo de inmensa espina dorsal. En el mapa de Eratóstenes, el gran mar interior separa Europa del resto conectando el Atlántico con el océano norte

Es muy conocida la historia que atribuye a Eratóstenes la descripción del planeta como una esfera a partir de la medición de la curvatura y circunferencia terráquea a partir de su medición simultánea del ángulo de inclinación de la sombra solar en dos puntos distintos. No era ya un disco flotante, desde luego, sino una esfera que seguía estando en el centro del universo. Según describe Simon Garfield en su libro On the map, aquel bibliotecario investigador hizo el cálculo de la circunferencia de la tierra,  una dimensión que estimó en 250.000 estadios (o 40.000 kms). Y, por tanto, una medición bastante precisa con un margen de error asombrosamente bajo frente a los 40.075,16 kms. que hoy son aceptados. No obstante, el “orbis pictus” o forma del orbe de Eratóstenes era muy similar al que propuso Anaximandro en su descripción del mundo conocido. Tendrían que venir otros que ampliaran esa visión y su manera de representar al mundo.

160522_OldPtolomeosEl actor Anthony Hopkins en el papel de Ptolomeo en el interior de la biblioteca de Alejandría. De la película Alexandros

Entre los antiguos, Claudio Ptolomeo ha sido sin embargo el geógrafo más influyente para el desarrollo de la historia de la cartografía. También estuvo relacionado con Alejandría y los círculos de estudiosos que usaban y debatían sobre la información acumulada en los fondos de pergaminos de su grna biblioteca.

Ptolomeo vivió en esa ciudad de la costa mediterránea a comienzos del siglo II después de Cristo. Pero su importancia para el desarrollo de la cartografía está relacionado con la metodología de codificación y representación gráfica que estableció en un manuscrito desarrollado en 8 libros, conocido también como “ Geographia “. Ese trabajo, hoy desaparecido, constaba de dos partes, la primera dedicada a explicar la forma de situar sobre un mapa dibujado la larga lista de 8.000 lugares descritos en la segunda. El mismo dejó dicho que se basó en las descripciones de un marino llamado Marinus de Tiro, pero es muy probable que usara otras referencias como las aportadas por el inmenso tratado descriptivo de aquel mundo conocido a comienzos de nuestra era que realizó Estrabón. Según Ptolomeo, Marinus había realizado ya una especie de nomenclátor en el que asignaba a los topónimos de las ciudades y lugares una longitud y una latitud junto a una estimación de la distancia entre ellos, lo que permite una triangulación para su comprobación.

1482_CosmographiaPtolomeo_Ulm1482“Mapa Mundi” de Johannes de Armssheim. Reconstrucción de la carta de Ptolomeo basada en las instrucciones dadas en su “Geographia

El sencillo sistema de representación gráfica que Ptolomeo propuso se basaba en una malla en cuadrícula respecto a la que situar las coordenadas. Las verticales o latitudes medidas comenzando en la parte meridional del África conocida, situada al sur y próxima al Ecuador. Y las horizontales o longitudes desde el extremo oeste del mundo conocido en el que situaba a las “islas Bendecidas o Afortunadas” seis puntos sobre el agua que se correspondían con las  actuales islas Canarias frente al gran Mar Atlántico. La parte conocida del mundo o “Oikumenè” ptolemaica se extendía hacia los confines de China por el Este ocupando 180 grados de longitud sobre el total de la esfera estimada por Eratóstenes. Aquel texto contenía también las instrucciones para la realización de mapas parciales de ámbitos específicos y estimaciones sobre lo que podría haber en el espacio no conocido entonces. Evidentemente, la precisión de lo descrito era mayor en lo que se refería al espacio entonces conocido, aquel que comprendía el Imperio Romano.

Ptolomeo propuso dos sistemas para la proyección de estas coordenadas sobre un plano sobre la base de su traslación primero a un cilindro y luego su despliegue para obtener la imagen convencional del mapa. Una era simple y la otra, el mismo la consideraba más problemática ya que trataba de aproximar de alguna manera la proyección plana a la forma esférica ideal de la Tierra. Era un método racional y lógico que permitía su ampliación a medida que se extendiera el conocimiento del mundo. Y por ello, ha tenido una influencia decisiva en la conceptualización de los mapas desde entonces. otros vendrían que llevarían a una mayor precisión y complejidad las ideas de Ptolomeo de una manera incremental.

La biblioteca de Alejandría fue destruida en el siglo VII tras la conquista de la ciudad por el califa Omar. Con ella, desapareció una gran parte del conocimiento que se concentraba allí. Fueron tiempos en los que la civilización occidental se sumió en una barbarie y oscuridad terrible. Al parecer, copias de los manuscritos de Ptolomeo permanecieron en Bizancio y algunos eruditos griegos de la corte imperial intentaron realizar de nuevo representaciones de aquella imagen del mundo. También se realizó una copia en latín a comienzos del siglo XV de la “Cosmographia” -como también la llamaron algunos- de Ptolomeo. Una traducción manuscrita que permitió la realización de numerosas copias y la prefiguración en múltiples mapas coloreados durante todo ese siglo en que eclosionaría la recuperación del conocimiento antiguo.

160523_IsidoroMap_TinOLas “Partes Terrae“, mapa de T en O incluido en una de las copias de las “Etymologías“. Isidoro de Sevilla, aprox. siglo VII

Todo este conocimiento se perdió durante los largos siglos que siguieron a la decadencia y caída del Imperio Romano de Occidente. Así durante la larga y oscura Edad Media que se abatió sobre Europa durante más de 1000 años. En esos tiempos, la representación gráfica más habitual del mundo fue sustituida por versiones iconográficas más sencillas. Como la que simplificaba el mundo nuevamente en un circulo dividido en tres partes correspondientes de nuevo a los tres continentes conocidos entonces. Es lo que se conoce como mapas de T en O.

Según Wikipedia, una versión de este tipo de representación del mundo aparece en un texto de San Isidoro de Sevilla, en las llamadas “Etymologías” publicadas en el siglo VII.. Allí en su capítulo 14 dedicado a la descripción de las “Partes Terrae“, aparecía ese tipo de descripción del mundo como un espacio circular dividido en tres partes correspondientes a Asia, Europa y África separados por una T del gran “Maremagnum” o Mediterráneo.

Solo muchos siglos después volvería a tenerse algún conocimiento sobre las descripciones antiguas del mundo, aquellas construidas por griegos y romanos. Eran copias de los textos clásicos antiguos conservados por copistas en remotos monasterios. Una primera versión impresa del trabajo de Ptolomeo se realizó en Bolonia en 1477 tomando como referencia la copia manuscrita en latín de Nicolas Germanus. Estaba acompañada de veintiséis grabados interpretativos de las ideas geográficas ptolemaicas. Sería el inicio de una rápida difusión de aquellas ideas sobre la imagen del mundo descritas doce siglos atrás. Una “imago mundi” que contradecía de una manera radical la idea medieval del territorio conocido que se tenía hasta entonces.

Curiosamente, muchas representaciones de esa “Imago Mundi” tenían una conformación circular. Ese es el recurso compositivo que usaron los arquitectos noruegos Snøhetta para ganar el concurso para la nueva biblioteca de Alejandría que se construyó en 2001. Un gran disco suspendido bajo el que se organiza la gran sala de lectura y consulta de libros.

160522_Snohetta_AlexandriaLibrary_AIREl disco que forma la cubierta de la Biblioteca “Alexandrina”. Snøhetta Architects. Alejandría 2001

Más Información:

The black marble. NASA Youtube 22/05/2013

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