Hacia la ciudad agraria

Por Federico García Barba

Hacia 2050, la población del planeta tierra habrá crecido en 3000 millones de personas más. Muchísimas bocas más que buscaran alimento y la producción de vegetales y carne se hará más escasa. Algunos equipos internacionales de arquitectura, como Agence Babylone y Van Bergen Kolpa Architecten, están imaginando ya lo que se podría hacer para atender este problema cercano. Su objetivo es reconfigurar las ciudades que habitamos para que podamos disponer de productos de alimentación en las proximidades.

En 1982, la artista americana de origen húngaro Agnes Denes, denunciaba la insostenibilidad ecológica de las ciudades que habitamos haciendo una instalación en la ciudad de Nueva York que ocupaba una gran extensión abandonada. Wheatfield, a confrontación consistiría en la plantación y cosecha de un gran campo de trigo de una hectárea de extensión situado precisamente en el Downtown de Manhattan. Con ello, mostraba que es posible una transformación de las ciudades que habitamos hacia la producción local de alimentos si simplemente pusiéramos en funcionamiento gran parte de esas superficies desocupadas que nos rodean. Como azoteas, balcones, terrenos abandonados e incluso los propios parques que permiten una transformación razonable.

Localización de los espacios agrarios del mundo. Jonathan Foley. Scientific American 11/2011

Hoy en día, más de mil millones de personas sufren de hambre crónica a pesar de que existe todavía una producción anual de alimentos suficiente para dar de comer a toda la humanidad. Sometidos a la dictadura económica de mercados e inversores, la consideración de los alimentos como mercancías con las que especular, la escalada de precios consiguiente y una distribución inadecuada, hacen que esta perversa situación sea muy difícil de cambiar.

A ello se une que la hiper especialización productiva de las tierras fértiles y la competencia de otras actividades más rentables como la elaboración de biocombustibles y fibras naturales para las industrias textiles imponen nuevas exigencias a la generación de productos vegetales y ganaderos. La fuerte explotación de los terrenos ha restado también capacidad agrológica, siendo imprescindible una mejor organización científica de la agricultura donde el aporte de nutrientes complementarios a los terrenos se ha convertido en una condición esencial.

Además, según ha escrito el experto medioambiental, Jonathan A. Foley en un artículo de Scientific American, las tierras utilizadas para la producción agrícola ocupan ya un gran porcentaje de las superficies no cubiertas por los océanos, alcanzando el 38% de la superficie emergida, con la consiguiente deforestación de selvas y la destrucción de hábitats esenciales para la permanencia de especies de animales y plantas. La paulatina destrucción de la biodiversidad es uno de los mayores problemas que afronta la humanidad a comienzos del siglo XXI.

Wheatfield en Manhattan. Agnes Dene

Por todo lo anterior, se hace preciso estudiar las maneras en que sea posible la duplicación de la producción de alimentos para alimentar una población que se estima alcance los 14,000 millones de personas en los próximos treinta años. Para alcanzar estos objetivos, Foley ha propuesto una estrategia basada en una serie de requisitos. Entre ellos, detener la expansión de la agricultura tecnificada y especializada. Una tendencia economicista que se apoya en la ampliación de las superficies a costa de la destrucción de selvas tropicales y sabanas, así como la ocupación de terrenos destinados al pasto. Por otra parte, propone la disminución paulatina del consumo de carne, ya que su generación supone destinar recursos agrícolas importantes. La sustitución de la carne y el consumo directo de productos vegetales por la población podría aumentar en un 50% la disponibilidad global de calorías para la alimentación humana.

Frente a estos problemas numerosos equipos de arquitectos, ingenieros y paisajistas están investigando e imaginado alternativas en el aprovechamiento del espacio en aras a una mayor sostenibilidad de la humanidad. Son iniciativas que son estimuladas por las propias comunidades locales y las administraciones nacionales, lo que ocurre en distintos países de Europa. En Francia, se estudian propuestas novedosas para la extensión de la ciudad de París hacia el oeste siguiendo la directriz del río Sena hacia el mar.

Plateau de Saclay, Active nature, Paris.

En 2007, el gobernó francés organizó una Operation d’Interet National, agrupando a 49 ayuntamientos de la periferia suroeste de París para promover la planificación futura de una gran área de desarrollo urbano que ordenase la expansión de esa gran metrópoli europea. Para establecer el marco organizativo de la propuesta la OIN del Plateau de Saclay convocó un concurso internacional de ideas con el objetivo de imaginar hipótesis de urbanización adecuadas a las necesidades de los próximos treinta años.

El equipo ganador de esta convocatoria fue la oficina parisina Agence Babylone en colaboración con SOA Architectes de París bajo el lema de Active nature. Agence Babylone está liderada por Jeoffrey de Castelbajac, Henry Dreuzy, Adrien Foures y Vincent Leger. Un grupo de arquitectos paisajistas titulado por la Ecole de Paysage de Versailles que pretenden intervenir en el entorno urbano, en un rango que va desde la plaza a la región y con una visión ecológica que permita nuevas sinergias entre la ciudad, el espacio rural y la naturaleza.

Plateau de Saclay, Active nature, Paris.

La propuesta ganadora del concurso para la ordenación territorial del Plateau de Saclay, Active nature, se plantea como una gradación entre el espacio más urbanizado y los ámbitos forestales pasando por superficies agrícolas productivas. Se pretende generar una suerte de ciudad lineal densa en su proximidad a la espina de comunicaciones y transporte público que va a definir la línea que prolonga el metro parisino hasta el lugar, denominada Grand Paris Express. El planteamiento espacial añade en una primera periferia cercana al centro residencia de baja densidad imbricada con superficies destinadas a huertos urbanos y pastos para animales gestionados por los propios residentes. Hacia el exterior se pretende situar agricultura más tecnificada y molinos para la producción de energía eólica junto con pequeños embalses destinados a piscicultura. Todo ello quedaría enmarcado por los remanentes boscosos que se mantienen en la zona.

Plateau de Saclay, Active nature, Paris.

De acuerdo a los objetivos de la propuesta de Active nature se trata de garantizar la supervivencia de la población en las ciudades, generando la producción local de alimentos. La urbanización concebida como un sistema que genere no solo espacio para la habitación sino también estimular la reutilización de materiales, la agricultura de proximidad, la producción energética descentralizada, etc. Todo ello, ligado y estructurado por redes eficientes de transporte público que economicen el consumo de combustibles. Con ello, se integra el espacio rural y natural en la ciudad generando una gran máquina que aprovecha sus estrategias propias, produce energía y transforma la materia.

De acuerdo a este planteamiento se contribuiría a la regeneración de un equilibrio global necesario que contrarreste las estrategias del capital hacia la extrema especialización de los lugares y el innecesario transporte mundial de productos para el consumo que bien pueden sustituirse por la generación local.

Protipo para Park Supermarket. Van Bergen Kolpa Architekten

Cuando surge la oportunidad de visitar Holanda se tienen atisbos del futuro. Este país casi horizontal visto en la noche del invierno ofrece un espectáculo digno de la ciencia ficción. Extensas estructuras acristaladas puntean la superficie agrícola iluminadas como faros. Son construcciones de invernadero calefactadas y con luz funcionando las veinticuatro horas, donde se cultivan los más insospechados vegetales destinados al autoconsumo nacional pero también a la exportación.

Las instituciones públicas holandesas apoyan fervientemente la investigación sobre las nuevas posibilidades de uso del territorio. Es el caso del Ministerio de Vivienda y para la Planificación Espacial y Ambiental, un organismo que planifica tanto el desarrollo urbanístico y territorial con décadas de antelación como incentiva la creatividad en el uso del espacio.

En este contexto de vanguardia, un equipo de arquitectos de Rotterdam, Van Bergen Kolpa, ha trabajado sobre las posibilidades de transformación de ese paisaje construido para conseguir una autosuficiencia alimentaria de los holandeses. En sus proyectos Amsterdam Homemade y Park Supermarket, investigan sobre la transformación de los espacios no urbanizados de la periferia de la ciudad en gigantescos parques de ocio ligados al consumo agrícola. Proponen su recuperación como extensas granjas auto gestionadas para la producción de alimentos haciendo uso de las variadas condiciones de los terrenos y los humedales existentes.
Sistema de climatización y transformación del terreno. Park Supermarket.

Según estos arquitectos, las diferencias de la estructura de los suelos y los niveles del agua existentes permitirían la reutilización de las grandes extensiones rurales junto al aeropuerto de Schipol o de parques periurbanos como el Amsterdamse Bos en Amstelveen, como grandes espacios para la producción intensiva de productos agrícolas y pescaderías. Allí plantean la sustitución de los cultivos tradicionales por otros exóticos como distintos tipos de arroz, kiwis y aguacates  apoyados en la mejora climática mediante acumulación de calor, calentamiento de los suelos y la generación de vapor que actúe como aislante en amplias extensiones. También la introducción de la piscicultura de peces de aguas cálidas como la Tilapia. La producción se vendería a los supermercados locales o a través de nuevos puntos de venta apoyados en el estimulo publicitario al consumo de pescado fresco, frutas y verduras de proximidad para sustituir las importaciones venidas de lugares lejanos.

Amsterdam Homemade. Exposición Glimpses 2040 en NY.

El proyecto Amsterdam Homemade dividiría las nuevas extensiones públicas en piezas de una hectárea y su alquiler a emprendedores y residentes en la ciudad que trabajaran en régimen de cooperativa. Se trataría de lograr una transformación de los hábitos de consumo, el aprovechamiento más intensivo del escaso espacio y el esparcimiento de la población a través de la participación en la producción local de alimentos. El objetivo final es lograr la disminución de la generación de gases de efecto invernadero, derivados de la quema innecesaria de combustible en el transporte de mercancías.

Finalmente, un personaje interesante que ha trabajado también estas cuestiones es el arquitecto italiano Andrea Branzi. Branzi, ha planteado en los últimos años una serie de ideas para la reconversión del urbanismo que ha concretado en su proyecto para la Ciudad Débil. A partir de ella propone, algunas sugerencias para la definición de una nueva Carta de Atenas adecuada a las necesidades de la humanidad en el siglo XXI. Destacan por ejemplo las que se refieren a una re funcionalización urbana que extienda el trabajo difuso y las actividades creativas en las ciudades.

Proyecto para la Ciudad Débil. Andrea Branzi.

Propone también la generación de microestructuras fácilmente reconvertibles y transformables con presteza. Que las construcciones sean fácilmente reconfigurables y reversibles para su desmantelamiento sencillo y su transformación continua para nuevas actividades. La ciudad como un espacio con acceso muy cercano a las redes de telecomunicaciones universales y gratuitas. Y también un espacio donde la producción de objetos pueda realizarse en cualquier lugar sin necesidad de infraestructuras complejas y costosas.

Asistimos a la metamorfosis acelerada de los espacios que habitamos. Un proceso que está adquiriendo una velocidad inusitada ajena a las estrategias habituales del capitalismo, superando burocracias inmovilistas e incomprensiones políticas, transformando sutilmente la forma de las ciudades. Y, todo ello, sin que apenas nos estemos dando cuenta.

Más Información:

Can we feed the world? Jonathan A. Foley, Scientific American Nov/2011

Active Nature. Agence Babylone

Plateau de Saclay. . SOA Architectes 2007

Park Supermarket. Van Bergen Kolpa Architecten.

Weak and Widespread. Andrea Branzi

100 contemporary green buildings. Vol 1. Selección de Philip Jodidio. Taschen 2013

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1 comment to Hacia la ciudad agraria

  • Dentro del interés de las propuestas, creo que hay un gran error de fondo. Plantearse “que la población se va a duplicar, y por tanto hay que buscar soluciones para dotarla de alimentos” es retroalimentar el problema para el futuro. Igual, las respuestas no pueden ser solamente técnicas o tecnológicas, dotadas por un panel de expertos, cuando precisamente la técnica ha apostado por sustituir los sistemas de regulación o autorregulaciónde la naturaleza por otros artificiales, “human-made”. Estos procedimientos difunden la idea de que cualquier problema, como la sobrepoblación, tiene una solución por parte de la técnica, una técnica aséptica, cuando son problemas que tienen una relación más estrecha con la propia conciencia individual, la ética, a respuesta a los estímulos e instintos naturales.

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